Los cimientos de la neurociencia y el TOC

neurología neurociencia del trastorno obsesivo compulsivo

Gran parte de los estudios basados en el tratamiento neurológico se cimientan en unas bases bastante inestables. Algunos casos sonados a lo largo de la historia que provocaron el asombro de psiquiatras y neurocirujanos han hecho que gran parte de las investigaciones se centren en este ámbito, aun a sabiendas de estar buscando una aguja en un pajar

¿De qué clase de eventos neurológicos estamos hablando?

El primero y más popular fue el caso de Phineas Gage

Un obrero que accidentalmente fue atravesado por una barra de metal por el cráneo, y no murió. Lo más curioso de esto es que
este evento provocó que Phineas cambiara significativamente a nivel conductual. Sus facultades cognitivas habían sido dañadas y sus comportamientos se adecuaban a unas nuevas condiciones mentales.

Desde ese momento se han sucedido una increíble cantidad de sucesos que han ido, brevemente confirmando como diferentes areas del cerebro, parece que movilizan ciertas conductas y cogniciones.

Pero el caso más sonado en el mundo del Trastorno Obsesivo Compulsivo, fue en 1988, cuando un chico, se disparó en la cabeza en un intento de suicidio, pero la bala no le mató tampoco y en cambio, consiguió “resolverle” su TOC. Esto marcó un antes y un despues en la neurología: “Si dañamos cierta parte del cerebro, los sintomas del TOC desaparecerían o disminuirian”. Y de ahí nacieron en gran medida, las bases de las Capsulotomias.

La GRAN pregunta que los neurocirujanos y psiquiatras del mundo se hacen a día de hoy es: ¿Cual será el área a dañar, para conseguir este efecto?

El tema es que a día de hoy, no se sabe que zona habría que dañar, y lo más importante, si en realidad es una zona en concreto o dependiendo la persona, esa zona puede variar significativamente alrededor del cerebro.

Lo que está claro, es que las aplicaciones de esta medida, no han tenido el éxito como esperado, más allá de producir daños irreversibles, algunas personas que si han mejorado, y otros casos sin cambio alguno.

El problema es que la experimentación es prácticamente imposible: Si pudieran aplicar alegremente, a todas y cada una de las personas en la actualidad con trastorno obsesivo compulsivo, esta intervención, ¿Es posible que en unos años dieran con el sitio exacto? Es posible, el problema es que las pruebas son limitadas o nulas, y hoy en día los daños potenciales superan los beneficios por el bien común (partiendo por la base de si vale menos la vida de alguien de hoy, por la vida de alguien del mañana).

Además, al estar hablando de casos tan puntuales, ¿Como es posible establecer científicamente, esta relación? Es como decir, que si un meteorito ha caído un día a una hora, todos los años caerá en ese mismo sitio, un meteorito, el mismo día a la misma hora. No tiene ninguna validez científica.

Y es paradójico (y absurdo) que toda una ciencia, se fundamente en este principio: Dicho de otra forma, es una forma de agarrarse a un clavo ardiendo.

Corrientes en la neurociencia presentes

Afortunadamente, la “neurociencia” todavía tiene algunas formas de experimentar de manera recurrente y más o menos invasiva: Las ondas magnéticas, y las ondas cerebrales, métodos que no causen daños irreversibles (a priori), y que al mismo tiempo, podamos observar si tienen algún efecto significativo sobre los individuos.

De ahí tenemos dos corrientes muy aplicadas en la actualidad:

El Neurofeedback (+info en mi blog sobre NeuroFeedback)
La Estimulación Magnética-Transcraneal

Pero por estos motivos (entre otros), toda esta “ciencia” ha sido, de momento, relegada al apartado de Tratamientos alternativos en el Foro del TOC hasta que resulten investigaciones más prometedoras y sean una opción primaria a tener en cuenta.

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