Síndrome serotoninérgico y sus ventajas para el TOC

síndrome serotoninérgico

Después de muchos años analizando los diferentes fármacos comunes y alternativos en relación al Trastorno Obsesivo Compulsivo nunca me había parado a pensar (quizá seguido por la tendencia general), en un factor potencial en un tipo muy concreto de psicofármacos que quizá podría potenciar la recuperación en el TOC y que pienso muy seriamente que en la actualidad se está aplicando de manera inconsciente (e inconsistente): Hablo del síndrome serotoninérgico en el que voy a profundizar a continuación

Siempre me he preguntado, porque personalmente nunca he llegado a rechazar del todo a los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina (ISRS en adelante), cuando en el fondo no soy muy fan de los psicofármacos en general. Supongo que nunca los llegue a rechazar, porque hay una parte en mi que es claramente consciente que producen algún cambio, pero sin tener claro del todo, cual es el cambio real que se pretende alcanzar.

(Casi) todos sabemos que estos medicamentos no curan, simplemente crean una inestabilidad en el organismo (a nivel neurológico, neuronal) y en función de la disposición de la persona (punto clave), en el momento de la ingesta, esta inestabilidad tanto para bien como para mal, puede ser un motor de cambio e incluso de recuperación en el TOC (es obvio que si la persona se toma la medicación y sigue sin hacer el esfuerzo de salir de casa y ponerse a intentar hacer una vida, la utilidad de estos medicamentos es nula)

Pero por otro lado, siempre he tenido un sentimiento encontrado, ya que yo en su día, me vi altamente frustrado, por un psicofármaco que no es de tipo ISRS, llamado “clomipramina” (comúnmente conocido como “Anafranil”) dado que provocaba una serie de efectos que eran totalmente indeseables

Pero no se por qué, nunca me acuerdo, de caer en la cuenta que el “Anafranil” no es solo un inhibidor selectivo de la serotonina, sino también es un inhibidor selectivo de la noradrenalina. Y es muy probable que por este segundo inhibidor de este neurotransmisor, se provocaran estos efectos secundarios que en el caso de los ISRS no tienen que provocarse necesariamente (esas fugas de memoria constantes).

Dicho esto soy consciente de que la serotonina y la desregulación de la misma (por falta de la misma), no tiene absolutamente nada que ver para la recuperación de un Trastorno Obsesivo Compulsivo, pero de aquí me surge una hipótesis muy interesante:

Recuerdo que hace años, cuando hice terapia con el Dr. David Veale, me comentó que si no notaba mejoras en la Terapia de Exposición y Prevención de Respuesta que inicié con él, en aquel momento, me invitaría a probar los ISRS en altas dosis (fluoxetina o sertralina muy posiblemente). Cuando hablamos de altas dosis, hablamos de unas 2 veces las dosis media recomendada. Curiosamente hemos podido leer, que algún participante en el foro como “lapeque”, ya se encuentra tomando estos niveles de dosis en la actualidad

Pero recientemente, he estado leyendo sobre una peculiaridad de la serotonina que nunca había tenido en cuenta:

Cuando existe una deficiencia de serotonina, se ha observado en ratones mutados genéticamente, que se vuelven más agresivos e irascibles. Por el contrario, erráticamente, se ha asociado a que tener unos niveles “regulares” de serotonina implica unos niveles emocionales “comunes” (aunque esto es una hipótesis, muy refutable).

Los Neurotransmisores, los extremos y el punto medio

En el mundo de los neurotransmisores, no se conoce hasta la fecha que simboliza realmente el “punto medio” y sus efectos en la estabilidad de la persona, tanto para bien como para mal. Solo se saben dos cosas: Qué pasa cuando hay un deficit de neurotransmisor y cuando hay un exceso de neurotransmisor.

Algunos ejemplos:

  • Cuando hay un déficit de dopamina, ocurren enfermedades como el Parkinson
  • Cuando hay un exceso de dopamina, ocurren enfermedades como la Esquizofrenia y problemas con alucinaciones (de ahí los efectos “secundarios” de ver visiones cuando se toma LSD).

NOTA: Es muy curioso porque le llaman “efectos secundarios” cuando en el fondo, son los efectos primarios.

Lo mismo ocurre con la noradrenalina:

  • Exceso: Perdida de memoria (enfermedad de Alzheimer)
  • Defecto: Deficit de atención (Trastornos de Atención como el TDAH)

Y lo mismo ocurre con nuestra querida Serotonina:

  • Defecto: Irascibilidad, agresividad y desgana (Trastornos Depresivos)
  • Exceso: Aquí viene lo mejor, el síndrome serotoninérgico

¿En qué consiste el Síndrome Serotoninérgico?

Curiosamente, cuando hay un exceso de serotonina se ha observado que se provoca el llamado “Síndrome Serotoninérgico”

¿Qué significa esto? Este síndrome induce una serie de sensaciones en el cuerpo cuanto menos inesperadas y paradójicas (considerando que precisamente lo que se trata con estos psicofármacos son Trastornos que elicitan estas emociones)

  1. Ansiedad
  2. Intranquilidad
  3. Hiperactividad
  4. Desorientación
  5. Confusión

Básicamente es paradójico, pero todos los síntomas que las personas con TOC tratan de evitar, es lo que provoca un Síndrome Serotoninérgico.

Con esto se me ocurren la siguiente hipótesis:

¿No es acaso, la ingesta en grandes cantidades de un ISRS, una forma controlada de inducir crisis serotoninérgicas como Exposición Interoceptiva?

Parece una locura, pero me parece increíblemente interesante. Es más, visto de esta manera que nunca lo había pensado, la aplicación de inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina, me parecerían un medicamento fabuloso para el tratamiento del TOC.

De hecho, he leído que algunas investigaciones, han probado a combinar altas dosis de ISRS (como 100-120 mg de Fluoxetina), con Yohimbina (antagonista alfa-2) (30 mg.) y con Cafeína (antagonista no selectiva de los receptores de adenosina) (200 mg.): Una bomba interoceptiva brutal, y han conseguido resultados:

“The main findings of this study are consistent with the hypothesis postulating that coadministration of α2-antagonists can hasten the antidepressant effects of SSRI medications.”

Traducción: “Los resultados del estudio demuestran consistentemente que la hipótesis de administrar un antagonista alfa-2 (como la Yohimbina) puede acelerar los efectos de las medicaciones basadas en ISRS”

Conclusión: Esto me hace repensar muy seriamente en el hecho de que si pueda existir utilidad positiva en la aplicación de los ISRS y simultáneamente, me facilita desechar definitivamente el uso de la Clomipramina (Anafranil) y el uso de los Ansiolíticos (me parecería un chiste de mal gusto estar generando el síndrome serotoninérgico leve o muy leve, pero al mismo tiempo estar tratando de inhibirla…)

Nota final Importante: Esto es solo una reflexión

Es importante saber, que el síndrome serotoninérgico no es un tema baladí: Existen diferentes grados que podrían llegar a causar la muerte, la perdida de consciencia o el coma (al igual que en el consumo excesivo de cafeína o de alfa-2 antagonistas por un ataque al corazón).

Es por esto, que la correcta gestión y monitorización de las dosis es algo que debe estar controlado por un especialista que se preste a ello.

Este artículo es solo reflexivo sobre la paradoja de los ISRS, que los convierte de manera inesperada en precisamente unos potenciales elicitores de ansiedad y correspondientemente como candidatos interesantes para las exposiciones basadas en interocepción. Su posible, uso y administración, debería limitarse a experimentos controlados.

3 pensamientos en “Síndrome serotoninérgico y sus ventajas para el TOC”

  1. Pingback: ¿Es una enfermedad Trastorno Obsesivo Compulsivo? Implicaciones

  2. No acabo de entender: cuando dices que tú doctor te invitó a tomar el doble de dosis recomendada, ¿lo hacía consciente o inconscientemente, como dices al principio del post?

    1. Conscientemente con el objeto de que mayor dosis simbolizaría mayor recuperación en la teoría. Pero la realidad es que existe una inconsciencia sobre los efectos del síndrome serotoninérgico que pueden aprovecharse positivamente y no tienen absolutamente nada que ver con la hipótesis del desequilibrio químico que la mayoría de los psicobiólogos y psiquiatras argumentan.

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